1) Mi piel problemática desde los 20 y mi etapa de “probar de todo”
Desde los 20 años tuve acné adulto.
En esa época me obsesioné bastante con lo “natural”: mascarillas caseras, productos suaves, mil cosas… Probé de todo.
Pero siendo honesta, cuando vivía en Corea no sentí un cambio grande.
Cuando me mudé a Argentina, por casualidad conocí el aceite de jojoba… y ahí empezó una etapa distinta. No fue algo mágico de un día para otro, pero con el tiempo empecé a notar que mi piel se sentía más tranquila.
2) Por qué a mí me funciona: mi piel se desordena cuando se reseca
Mi piel tiende a ser seca y sensible.
Y en mi caso, cuando se reseca pasan dos cosas:
- me pica,
- y cuando me pica, la piel se irrita y se descontrola más fácil.
Con los años entendí que, más allá de la marca o el producto, lo que más me cambia la piel es una palabra: hidratación.
De hecho, es algo que repiten muchos dermatólogos: sin importar si la piel es seca, grasa o mixta, lo más importante es mantener la piel hidratada.
3) Lo básico sobre el aceite de jojoba
Lo que me gustó del aceite de jojoba es que se usa de formas muy distintas:
puede entrar en la rutina como un aceite de limpieza, mezclarse con crema o loción, o usarse en el cuerpo.
En general se conoce por:
- ayudar a crear una capa que evita que la piel pierda hidratación,
- ayudar en la limpieza porque se mezcla bien con la grasa y los restos que quedan en la piel,
- y por eso muchas personas lo usan también cuando tienen piel con tendencia a brotes (aunque aquí siempre hay diferencias según cada piel).

4) Cómo lo uso yo como “aceite limpiador” (mi rutina real)
Este es el uso que más repito.
✔ Mi forma de hacerlo
- Antes de lavarme la cara por la noche, pongo una cantidad suficiente en la mano.
- Masajeo el rostro aproximadamente 1 minuto.
- Prefiero no hacerlo más tiempo.
- Después retiro con una toalla tibia (o con agua tibia) y termino con una segunda limpieza suave.
✔ Lo que yo noto con este método
- Siento que la limpieza queda más completa, como si la piel quedara “ligera” pero sin tirantez.
- Yo no disfruto cuando la cara queda “chirriante” (muy seca). En mi caso, este método me deja la piel más cómoda.
- Incluso en días en los que no me maquillo, si siento la piel opaca o áspera, hago este masaje y noto que al día siguiente la piel amanece más suave.
✔ Si usas maquillaje
Me ayudó también con maquillaje y máscara, pero si el aceite entra en los ojos puede nublar un poco la vista por un momento, así que si eres sensible, mejor usar un desmaquillante de ojos aparte.

5) Cómo lo uso como primer paso de la skincare (y por qué dejé de usar mucho)
Yo antes pensaba que los aceites iban al final de todo.
De hecho, me daba miedo porque sentía que me podía tapar los poros.
Pero probé usarlo como primer paso, justo después de lavar la cara (en muy poca cantidad), y ahí sí noté una diferencia:
la piel se sentía hidratada, pero a la vez con una sensación más “ordenada”.
Eso sí: aprendí algo importante.
Al principio me entusiasmaba y me ponía muchas gotas… y después venía el resto de productos encima. Ahí sí sentía la piel pesada.
Ahora lo hago así:
- unas 3 gotitas (pocas),
- y si mi piel lo necesita, ajusto.
6) Mi experiencia usándolo con mis hijos (especialmente en invierno)

En casa también lo usamos con los chicos después del baño, sobre todo cuando la piel está seca.
No siempre, pero en invierno sí lo usamos mucho más porque con el viento y los cambios de temperatura, la piel se reseca más rápido.
Hubo un invierno en el que mi hijo mayor salió del baño y de repente le aparecieron zonas rojas en las piernas y también en las mejillas. Me asusté porque normalmente no tenía problemas.
En el hospital nos dijeron que en invierno los niños pueden resecarse mucho (a veces también por el agua demasiado caliente) y que lo más importante era hidratar bien la piel.
Después de cuidarlo con constancia, en un par de días se notó mucho mejor.
Desde entonces, cuando llega el frío, para mí la hidratación deja de ser “opcional”.
Con mi hijo menor también empecé desde bebé, y en días muy secos a veces lo mezclo con loción corporal para que sea más fácil de aplicar.
7) Lo que yo sentí que más cambió en mi piel
Si tengo que resumir mi experiencia en cosas concretas:
- La zona alrededor de los labios dejó de resecarse tanto.
- La parte de atrás del cuello, que me picaba y se sentía áspera, se calmó muchísimo.
- Y en general, mi piel se siente con más “comodidad”, menos tirante.
No es un “antes y después” dramático, pero para mí lo más valioso fue sentir que la piel se vuelve más estable.
8) Precauciones (esto es importante)
Aunque sea algo “suave”, no significa que le funcione a todo el mundo.
- Evitar usarlo en heridas o cerca de los ojos.
- Guardarlo lejos de las manos de los niños.
- Es un aceite para la piel, no es para ingerir.
- Si notas enrojecimiento, picazón fuerte o brotes nuevos, lo mejor es suspender y ver cómo reacciona tu piel.
Si es la primera vez que lo usas, yo recomiendo probar primero en una zona pequeña (muñeca o cuello) y empezar con poca cantidad.
9) No todos los aceites de jojoba son iguales: en qué fijarse
Esto lo aprendí a la fuerza, porque probé varios.
Con algunos aceites mi piel se sentía bien, pero con otros me brotaba enseguida o se sentía demasiado pesado.
Ahí entendí que, aunque sea “jojoba”, puede cambiar mucho según el origen y la forma en que se extrae.
En general, mucha gente busca:
- que sea 100% jojoba (lista de ingredientes simple),
- extracción en frío (cold-pressed),
- y si el color u olor se sienten raros, mejor no usarlo (a veces puede ser por el estado de conservación).
Yo, personalmente, prefiero empezar con un frasco pequeño, probar y recién después quedarme con uno.
A mí el aceite de jojoba no me cambió la vida de un día para otro.
Pero con el tiempo se volvió parte de mi rutina porque me ayuda a mantener la piel más cómoda, especialmente en épocas de resequedad, y también porque en casa el invierno siempre nos exige cuidar más la hidratación.
Si tienes la piel seca o sensible, quizá te sirva como a mí… pero como siempre, lo más importante es escuchar tu piel y avanzar de a poco.

